por Gimena Mirantes*

Gracias a la polémica desatada recientemente por la instalación de las papeleras en Uruguay, hoy sabemos que todas las fábricas de celulosa que hace décadas funcionan en la Argentina contaminan igual o más que las ya famosas Botnia y Ence. Sin embargo, nada se ha dicho aún sobre las razones que posibilitaron que este peligro concreto se mantuviera oculto a la opinión pública durante años.